La devoción de Cascante a la Virgen
del Romero, cuenta ya con una historia de más
de 700 años. Tuvo su inicio a finales del siglo
XIII, cuando un sencillo pastor del pueblo se encontró
la imagen de la Virgen sobre uno de los tantos arbustos
de romero que poblaban el cabezo en el que pastaba su
ganado.
En el lugar mismo de aquel feliz hallazgo levantaron
pronto los vecinos una hermosa basílica que albergara
la bendita efigie, y desde entonces no ha cesado Cascante
de rendir culto de veneración a la Señora.
Llevados de un ardiente afán
de hacer más manifiesta su tierna devoción
a la Patrona, los cascantinos de hace ochenta años
concibieron la idea de coronarla canónicamente
como ya se venía haciendo en otros lugares del
orbe católico.
Y después de
más de cinco años de esfuerzos y entusiásticos
preparativos, se pudo llevar a cabo felizmente el hecho grandioso
de la Coronación el día 9 de septiembre de 1928.
D. Isidro Gomá, Obispo de Tarazona, a cuya Diócesis
pertenecía entonces Cascante, fue el delegado por el
Papa Pio XI para imponerle en su nombre la corona.
A los vivos sentimientos de encendida devoción mariana
se unía el santo orgullo de ser el primer pueblo de
Navarra en obtener la autorización pontificia para
coronar canonicamente a su su Patrona. Y Cascante celebró
con inusitada solemnidad y regocijo aquel acontecimiento singular.
El entusiasmo y la alegría llegó a desbordarse
en el corazón de todos los vecinos de esta noble tierra.
Aquel
hecho sublime de la Coronación ha marcado luego
en gran medida la vida religiosa de este pueblo. Las
Bodas de Plata en 1953, y las de Oro en 1978, fueron
un hermoso alarde de acendrada devoción mariana,
volcándose todo el pueblo en la celebración
más emotiva y entusiasta. Y, a Dios gracias,
la bendita llama de amor a la Virgen del Romero se mantiene
bien encendida en nuestro pueblo.
De nuevo nos encontramos ante otra efemérides
señalada, las Bodas de Diamante, que tendrá
lugar en el próximo mes de septiembre, para lo
cual todos estamos preparándonos ya con la ilusión
de reeditar los fervores marianos de otras ocasiones.
Nuestro ilustre Ayuntamiento,
recogiendo el sentir de todo el vecindario, ha tenido el magnífico
detalle de determinar que la fiesta local sea este año
el 9 de septiembre, que es el propio día en que se
cumple el 75º aniversario de la Coronación, de
manera que podamos asistir todos a ese momento emocionante,
que sólo se repite cada 25 años, en que la Patrona
sale del santuario y es bajada a la parroquia donde, durante
unos días, podrá ser más facilmente agasajada
por todos.
Aguardamos con ansia el feliz momento, estamos preparándonos
ya para celebrarlo de la manera más cabal, y quiera
Dios que todo ello sea ocasión propicia para revitalizar
nuestra devoción a la Virgen y todos los aspectos de
nuestra fe cristiana.